Desde la LUna

Tu planeta llamado Tierra (¿por qué no le pusieron Agua?) se ve de la siguiente manera...bienvenid@

Friday, March 28, 2014

Censura, libertad de expresión y la realidad del mundo


No puedo ocultar mi indignación ante la censura a mi libro (en realidad están censurando los tres libros que iban a publicarse), no puedo ocultar que la "muy cortés" invitación de la editorial Trafford a que "revise" mi novela Velouria, me causado una honda pena y desconcierto.

El que de pronto te enfrentes a un monolito de mil cabezas (todas iguales, hasta con el mismo tono de voz, que ya no sientes cortés sino como aquel que ejercitan los médicos hacia los pacientes "que necesitan tranquilizarse") que ya ni siquiera insinúa que estás escribiendo algo "ofensivo a las buenas costumbres" por contener palabras "altisonantes" y personajes que "no tienen la mayoría de edad" hablando de sexo, sin haber (ni poder, pues ellos hablan inglés y el libro está en español) leído el libro ni comprender el contexto, sí llega a causar miedo. No por mí, sino por el mundo.



Mi primera respuesta fue explicarles que el tema sexual en la novela no es el central pero sí forma parte de los personajes, pues, en efecto, son dos hermanas gemelas de quince años en el año 2050, jóvenes que contrastan sus visiones del mundo hasta el punto de estar enfrentadas.

¿Debemos asumir que los adolescentes no piensan en sexo, y que ni siquiera lo practican?
¿Debemos cambiar la edad (legal) de las jóvenes para que "te aprueben"?
¿Debemos también quitar toda grosería y toda alusión a las partes del cuerpo como los senos o tetas, las nalgas, el pene o la verga, la vagina?
¿Por qué continúan viendo a los adolescentes como idiotas y faltos de criterio?
¿No  ahora son más jóvenes los que descubren nuevas maneras en lo tecnológico, en las artes, en la ciencia?
Esas prohibiciones si dan náuseas porque, más bien, hablan de toda la represión y quién sabe cuántas ideas cerdas abrigan "los señores de la moral" (de seguro algo tienen que ver con alguna poderosa religión.) Ah, pero no. Finjamos. En casa no pasa. No es verdad. Los niños que tienen niños es una fantasía, como el abuso de drogas ilegales y que puedan cargar una 45. No, cómo crees. 
¿No han escuchado las letras venidas del hip hop donde todo mundo baila mientras se canta sobre chavitas de 16 que van a hacer esto o el otro?
¿Qué tal las cumbias y salsas en plenas fiestas de 15años, "no te metas con mi cucu", "qué culote tienes", "perréame"...ah, eso no existe, no es cierto.
Sí, perdón, estoy mal: el promedio de hombres y mujeres que tienen hijos ha de ser de 30 años. ¿Sí?
Los padres de familia están años luz detrás de sus hijos y han confundido "la inocencia" con la estupidez. Los jóvenes ya no son los inocentes que fuimos nosotros. Por lo pronto, la edad ha descendido. Y no lo digo nada más yo y porque se me ocurre. Pero, bueno, sigamos ciegos. 

Operan de la siguiente manera: sus "administradores de las buenas maneras" proceden a "buscar" palabras "obscenas" en tu texto. Una vez que aparecen entran al texto y por contenerlas son destinadas a la censura. 





 Es una sensación indescriptiblemente horrenda: en una milésima de segundo te hacen dudar. Y piensas, ¿soy un degenerado? ¿Me pasé años investigando sobre clonación humana, las revoluciones en el mundo, la música, la religión, la sexualidad de la juventud, el abuso de menores para que ahora a mí se me condene, casi casi, de ser un inmoral?

La novela es una ficción que se lleva a cabo en el futuro con personajes casi del Manga...¿no conocen estos juzgadores de la moral los comics japoneses que leen con avidez los adolescentes de todo el mundo, no han visto los cuerpos de las muñecas? 

El libro no contiene ninguna descripción detallada (que rayaría en la baja literatura) de los encuentros sexuales, se usan elipsis. Hasta me parece ocioso explicarlo.

Y aún así, Velouria no trata de eso. Y se me hace, ahora sí, asqueroso, meterme a tratar de seguir defendiendo ese punto. La sexualidad descrita en la novela es la lógica y natural que jóvenes adolescentes manifiestan. Además, es esta sexualidad y explosión hormonal la que también empuja sus cambios de humor, su desilusión del mundo real, su enojo con la figura de autoridad, y detona el deseo, aunque sea ideal, de cambiar al mundo.
 



Que bueno que no han visto que la novela también habla sobre el surgimiento del Terrorismo en el mundo, de Al Qaeda, del poderío militar de los Estados Unidos y cómo está repartido en el mundo, de cómo aprovecharon muy bien la conclusión de la Segunda Guerra Mundial para erigirse en potencia. 

Velouria habla del deseo que todos los seres humanos lllegamos a abrigar por la Libertad: la libertad de ser, de pensamiento, de expresión, sexual, política...la búsqueda de una armonía casi imposible pero anhelada entre todos los seres.

Visto desde su óptica, mi novela es en verdad una afrenta. No me enorgullece ni me da gusto.

 





Me pegó sobremanera los consejos bien intencionados de algunas personas. Una de ellas se atrevió a sugerir, "Pareces nuevo, esta es una oportunidad, arréglala y luego escríbeles explicándoles". ¿De veras? 

Para mí es como si te dijeran, "Sí aceptamos a tus hijos pero sácales los ojos." ¿Lo pensarías? ¿De verdad siquiera lo considerarías? Yo no.

Y no por una soberbia barata o cara, sino porque lo que te están diciendo, editores y el público (no todo)es: Cede, Cambia para que seas aceptado, Intégrate, no seas tú, sé como ellos quieren, como nosotros queremos que seas.


 




Verdaderamente ofendidos algunas de las personas que laboran ahí, "transfirieron mi caso" al ejecutivo con quien hablé al prinicipio (todos ya son ejecutivos): "Mira, Gabriel, no queremos que cambies la novela, solo que le tengan edad legal (¡cómo si fueran de carne y hueso los personajes!!), para qué perder tiempo". Concluye, amablemente también, como robots.

Todas y cada una de las personas con las que he hablado de esa editorial tienen la misma voz, imposible distinguirlas. Monótonas, fingidamente corteses, mecánicas en su proceder.

Me censuran la novela y por otro lado recibo una avalancha de mensajes y llamadas telefónicas para invitarme que si a la feria de Barcelona o algo así, o a la del libro en Guadalajara (claro, pagando alrededor del equivalente a 20mil pesos y que consiste básicamente en que estará ahí su stand y tu libro dentro de un universo de títulos inimaginable).

Hasta ahora estoy más inclinado a preferir que se vaya ahí la inversión que hice, que no me sobra para haberla hecho, y no seguirles el juego. ¿Por qué ahora tendría que escribirles algo y luego pasar por la estupidez de sus juicios mecánicos?

Es natural que la gente lo tome con ligereza, "ay, pues ya ni modo" me dijeron también. Aunque comprendo su buena intensión, nada más enterraban más la daga.

Para mí es como si cada vez que saco al mundo, particularmente esta novela, la primera que escribí ya hace diez años o más, y que, curiosamente la misma editorial que ahora me juzga publicó, y que sigue a la venta...quién sabe ahora por cuánto tiempo, mis hijas sufriesen mutilaciones, vejaciones, que primero las gozan y luego las golpean para después acusarlas de putas, brujas y quemarlas vivas.

Me parece que mis libros no pertenecen a esta época. 
Y el escritor se queda solo otra vez, como cuando está escribiendo y como lo está y ha estado antes de saber siquiera que tendría que escribir, no para ganarse la vida, sino para poder sobrellevarla.

Gabriel Garibay.

Thursday, March 27, 2014

A Famous Publishing house in the US censored 3 of my books cos they are not moral



A famous publishing house in the United States censored 3 of my books. They ask me kindly to remove or edit any intimate body part naming, any sexual reference between teenagers.

Sex between teenagers is as natural and a very important issue nowadays. Boys and girls that have babies boys and girls.

But my novels do not explore this issue in a gratuitous way. 

Those works, VELOURIA in particular, talk about Power, Love and Freedom and the questions that they arise when you live a life with no future, no hope.

Youngsters feel lost because they don´t have real opportunities.

I take my writing very seriously ( I write in spanish, im sorry for my english faulties), I explore, investigate and create thinking of Language as a very vital part of the world. 
Writing is like breathing for me.

So, I do not waste energies writing "erotic novels" or "pink novels", which I respect. 

Although I don´t have a literary tradition I always have in mind my standards, such as:
Yukio MIshima, Thomas Mann, Nabokov, Rimbaud, Octavio Paz.

You must name things as they are named: penis is penis, tits, butt.

Our world moves because of power, money and sex.
We can not ignore that. Murder, drugs, disease...

So, when a publishing house ask you to remove REALITY...they are asking you to refrain of being truthful to yourself. 

Feeling like if I was living in the 19th Century. What´s going on? Are we going Backwards?

Why people are afraid to sex? To know and accept that teenagers think about sex? Arent´they aware of the hundreds of children born each day in America, Mexico and every part of the world from teenager parents? Do we have to turn our heads? Close our eyes?

What is wrong with the parts of our body?

Language must not have any restriction and with no gratitious purposes (even though still the right and freedom to do so must prevail)

Im not interested in "dirty" stories. Im interested in the lights and shadows of the human being...im interested in Life, Death, our Soul...in interested and devoted to Language.

Don´t need to repeat that: i am not going to edit a comma.

I consider their request as offensive as stupid. 


Im not going to name that publishing house because we are trying to work things out. But if not, no one can´t stop me to express what I feel, see and think.












Sunday, March 23, 2014

Por qué escribo, por qué




Hay descubrimientos que te marcan por siempre y que definen tu existir de ahí en adelante hasta el día en que abandones esta vida. 

Siempre me gustó leer. Desde pequeño escribía y dibujaba breves historias. Adolescente la inconformidad por haber llegado a este planeta en contra de mi voluntad  me empujó a escribir diarios. Diarios que se convirtieron en cuentos, poemas, historias. Me aburría escribir sobre mí. Sin pensarlo, un suceso personal trocaba en aventura extraterrestre o en un relato bajado de mi imaginación.

Siempre quise salirme de lo que llamamos, "la realidad". Me es muy tedioso escribir tal cual lo que pasa, como reporteado. No digo que no sea de valor, simplemente no me llena a mí.

Porque supongo que lo que me atrapó de la literatura fue y es esa capacidad que tiene (la que tiene esas alturas) de transportarte, de hacerte sentir texturas, lugares, sensaciones e incluso anticipar emociones con tan solo leerlas. Cuando sientes que estás ahí caminando con ese personaje que te turba o que te fascina.

La manera en que te lo cuentan: el lenguaje, su estructura, siempre me ha atrapado más que la historia.

Para mí, uno puede escribir la misma historia de siempre: los amores perdidos, las tragedias clásicas, incluso re escribir el Quijote y tu ser escribirá otra cosa, porque lo usa como medio para expresar, quizá lo mismo, pero de otro modo.

No me interesa leer "la realidad" y no la considero alta literatura. La veo como muy buenos reportajes, como muy interesante periodismo. Pero, la Literatura con mayúscula siempre se las ve con el Lenguaje. Esto es transparente para el público no versado y que tan solo busca entretenimiento en la lectura. Para mí es fundamental, es el corazón del corazón.

Esto no quiere decir que no me importe: la mayoría de mis libros tocan temas que en su escencia son cuestionamientos de la realidad: la revolución, la rebeldía, la obsesión humana por el poder, el amor...

Por eso me atrapó Mishima. Porque puede conjugar diversos universos, puede permitirse monólogos con razonamientos y luego volver a tomar el hilo del tiempo y moverte con lo que deciden o no hacer con sus vidas los personajes que te presenta.

Mishima invoca todos los claroscuros del alma humana y las armoniza, junta átomos, crea mundos nuevos, y es imposible no sumergirte ahí, quedarte ahí.

No me importa tanto "el tema".
Es por ello que mi obra siempre es un bosque en donde, antes de llegar al destino prometido, las bifurcaciones te conducen a ciertas paradas, y puedes de pronto perderte y tomar otro camino, pero la novela te muestra el camino nuevamente y continúas.

Y te quedan trozos de esos episodios o subtramas como si fuesen recuerdos que tuviste en tu niñez o el año pasado o ayer.

Pero, ¿por qué escribo?

Cuando era un jovenzuelo y aún en mis 28 me ganaba más el anhelo de ser reconocido, incluso famoso. Mi destino me puso en mi lugar. Eso no era para mí en ese momento. Se trataba de primero escribir mejor, o por lo menos bien.

Después las incesantes giras para mendigar que te lean y publiquen. Hasta el año pasado. Los múltiples rechazos e indiferencias te destrozan, porque es como si llevaras a tus hijos a la escuela y los rechazaran porque no reúnen los requisitos. Aunque sepas y estés seguro que son normales o que incluso tienes a algún prodigio por ahí.

Llega un momento en el que estás un poco inoculado ante ello o decides mandarlos a la chingada. No por soberbia gratuita, no. Si no porque has llegado al punto en el que puedes ser objetivo y saber que lo que escribes es publicable, que lo que escribes no está mal. Que lo que sucede es simplemente es que no tienes un papá famoso o un padrino.

No está mal: así descubrieron a los Stones y los apoyaron, a Bob Dylan también le sucedió, a Mishima lo apoyó Kawabata, una legendaria editora adoptó al Gabo, a Fuentes y a Vargas Llosa con la consigna casi personal de conducirlos hasta el Nobel. No hay duda de que los tres eran merecedores. Fuentes ya no alcanzó a recibirlo, pero como si lo tuviera.

Me dicen, qué bueno, escribir te hace feliz.
No podría aceptar esa respuesta como la exacta. No necesariamente me "hace feliz". Es algo más profundo. Es en verdad placer y dolor. Es una obligación interna. Algo dentro te llama, te empuja, te obliga a que escribas.

No han sido pocas veces las que he decidido dejar de escribir porque "no tiene caso". Vivo una vida tranquila, me dedico a ganar dinero como cualquier mortal para comer y comprarme mis gustitos. Y de pronto me llega una ansiedad y una tristeza inefable. Tengo que escribir lo que sigue.

Y cómo sé qué sigue? No lo sé, solo sé que desde pequeño tenía yo ya una lista, un conjunto de obras o de lo que sea, creaciones que tenían que conformar un todo, que tenía que ser. Así, punto.

Nadie me obliga a escribir.
No voy a hacerme millonario escribiendo. Las editoriales ganan más que los autores. Te pagan con famita, que no digo que esté mal, pero tampoco está bien pensar en esos términos.

Es realmente una vocación.

Por eso descreo de las becas. Descreo de que me tengan que dar una lana para escribir una novela o un poema. Es cierto que es de gran ayuda porque te puedes concentrar tiempo completo a ello y no tienes que ir al trabajo y cumplir ciertas horas. Pero, además de que nunca lo he buscado, no sé por qué lo siento como una limitante para la creación y su libertad, su no ataduras.

No puede uno deberle nada a nadie cuando escribe. No puede uno "ser considerado" porque entonces la escritura se vuelve artificial, se vuelve chamba.

Yo no escribo porque sea mi chamba pero tiene más importancia que mi chamba.

No es un hobby. Es ofensivo que la gente te diga, ah, qué bien, es tu hobby, como si uno hiciera tejido o nada más echara ingredientes en una olla.

Pero, tampoco la gente se muestra sincera porque todo talento creativo provoca envidia en quien no puede sentir nada. No debería pero así es.

Muchas veces he criticado también cuando un escritor exagera y afirma que escribir es una tortura, que es un dolor insondable. Si tan difícil se le hace entonces a lo mejor no es su fuerte.

Yo puedo escribir lo que sea, lo que sea.

Lo que me desvela es el entretejer una estructura, un mecanismo que me ocupa más tiempo en pensar que la redacción en sí. Porque sí, porque me gusta, me reta.

El lenguaje.

Hoy en día la gente compra libros por lo que dice la solapa, por "la historia". Y está bien.
Pero, a mí, cuando me sugieren leer a X autor, abro las primeras páginas (sin leer contraportadas, solapas o cuántos enemil premios le han dado) y leo...y si tiene "algo", ese seguro me atrapará.

No me interesa mucho dilucidar cuál es la trama y tema exacto de "La infancia de Jesús" de Coetzee, me encanta como escribe, como te transporta, como te llega a desconcertar.

O la rudeza, crudeza de Elfriede Jelinek, esa desconsiderada sinceridad que te apabulla, no me importa si defiende o no a la mujer, o trata un tema histórico.

El público se va con la finta de las afinidades políticas o qué tanto es "buena o mala onda" un autor. Y deja de lado su literatura. Si escribes sobre el 68 de México, y te avientas una diátraba en contra el gobierno opresor, seguro tendrás ya tus fans. No está mal escribir sobre lo que uno piensa, pero en mi caso, escribo desde todos los puntos de vista, a veces un libro piensa diametralmente lo contrario que yo en ese momento. Y eso es lo que me encanta.

Yo siempre he querido ser otros.
Siempre he querido ser la mujer, el anciano, el asesino, el ladrón, el politiquillo, la loca, la puta, el gay, el payaso, el aburrido, el extraterreste, la piedra, el aire, la lluvia

Yo soy todos.
Yo soy tú.


Y tal vez uno escribe precisamente porque aún no se encuentra la razón. Es el andar. Cuando lo sepa seguro será el momento de partir.

- Gabriel Garibay.